Además, aclara que su poderío económico tiene un claro límite."No me llevaré nada conmigo cuando ya no esté", asegura.
Carlos Slim, de 71 años, no usa aviones privados, huye de las oficinas llamativas y la mayor parte de los años 90 anduvo con un reloj de plástico en la muñeca.
Slim no es el típico multimillonario que la gente se imagina.
